Mi vecinita madura inventando que tiene curso de tejido se viene a mi casa para que le ensarte mi aguja en su hoyo.

A mí me sorprende lo pendejos que pueden llegar a ser los maridos cornudos de algunas viejas putas. Una de dos, o las viejas son demasiado astutas, o de plano los maridos están rependejos. Mi vecina Catalina de 39 años se casó cuando estaba chavilla y su esposo si le lleva algunos años, por lo que el señor de plano yo creo que ni se la mete. A causa de eso la doñita tuvo que inventarse la excusa de que en mi casa se dan cursos de bordado y tejido todos los miércoles y por eso viene sin falta por su dosis de vergazos. Yo soy el que la mantiene de buen humor a la viejilla tetona.


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