La doña guardaba una explosión de placer en la panocha

Descripción

Hay mujeres que tienen no sé en la cara, algo que te dice desde lejos que para ellas no importa nada más en el mundo que comerse un buen pito. De esos venudos que se ven carnosos y jugosos. Yo siempre creí que mi vecina la Laurita era así. No sé sólo tenía la sospecha. Jamás pude corroborar mi teoría hasta ahorita. Ella me dijo que si la ayudaba a cambiar una escalera de lugar porque estaba solita sin su marido. Yo bien servicial le eché la mano y algo más. Pues la muy putita estando adentro me pidió pito, quesque no había cogido en meses y ya se le cocían las habas. Le dije que sí y ella se sirvió a gusto… A puros sentones.