Mi morra nunca deja de sorprenderme al momento de cojer

Descripción

Mi morra y yo nos llevamos un buen de años pese a que ella puede fácilmente pasar por una mujer mucho mayor, si uno la ve a los ojos descubre rápidamente la inocencia de una chica que apenas tiene su primer novio. No hay capricho ni fantasía sexual que la chavita no me cumpla. La otra vez me calenté un chingo en casa de sus padres y, cuando los señores salieron a comprar cosas para la cena, me la llevé en chinga al cuarto de los vejetes y, ahí mismo sobre la cama, comencé a comerle el chocho con mi boca y con mi verga hasta que le solté todos los mecos en su panochita golosa que apretó con fuerza por instinto, para exprimirme la última gota y evitar que se manche la cama.