Sometiendo a mi sabrosa patrona para que sepa quién manda

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Descripción

Es bien culero tener a una mujer como jefa, se sienten la última coca cola del desierto y se ponen remamonas a joderte la existencia solamente para demostrar que son mejores que uno como hombre. Pero la puta no sabía que yo sí soy macho de los educados a la antigua y sí sé como poner a una hembra en su lugar. Me había dado cuenta que la perra siempre me veía el bultote que se me marca en el pantalón y un día que me quedé a solas con ella le arrimé el camarón. Se volteó a abofetearme pero le tomé la mano en el aire, se la llevé a mi verga tiesa y le planté un beso mientras metía mi mano bajo su falda. Con eso la perrita acabó dócilmente en mi cama.